lunes, 17 de enero de 2011

SUS OJOS NEGROS DE ALMA SE CERRARON (cap. 1º)



Cuando propongo coger te digo cojamos y de esa manera cogemos. Ya no podemos desvirtuar mas la palabra amor buscando una forma estéril de conjugar un par de besos. Eso no esta nada mal co-ge-mos. No te limito, no-te agredo, simplemente es pasarla un poco bien de a ratos. Calculo que si existiera un parque de diversiones para adultos y no existiesen tantos prejuicios nos la pasaríamos encamados. Pero no, no es solo dárselas de gran pija, no es broma, puedo bañarme hasta dos veces al día y no me convierto en una bañera. Lo mismo cuando hablamos de sexo. Claro esta. Cuando tenemos ganas de mimarnos nos mimamos y cuando pinta algo mas producido cogemos. Ahora hablo yo y vos te callas, abrís los ojos, bien abiertos los dejas mientras que no sacas la vista de encima. Ojos negros. Negros cual si fueran una canica, o  dos, rebotando en la noche. Toda la habitación se ojea, se levanta de ancadas cada vez que abrís los ojos: terminamos ojeadísimos. Sigo, sigue mi monologo y no es ofensivo. Cada cual hace lo que puede con lo que le toca. Arriba de la mesa descansa el cenicero y  al costado veo como que se compactan tus tetas. Tetas bonitas, tetas rurales, suburbanas, con aliento a free shop, tetitas sensuales, paraditas, ricas tetas a la mañana con aliento de ayuno te toco los pezonzazos negros, te lameteo bien, esta bueno. Pero ahora están encerradas en un escote desprolijo, pero están buenas igual. Yo te hablo y pongo tinte serio a la charla, casi ni se nota que te relojeo las tetas, y si lo notaras igual sería. Tetas de hule, con olor a panadería recién despierta. Que tetas divinas, yo te digo lindos pechos, pero es más que eso: son unas tetasas. Muy muy fuerte el olor a pezón. Mentira, pero yo lo siento igual, siempre que nos ponemos a discutir sacas a relucir las tetas y yo pienso lo mismo que eso esta bien. Después de todo son un par de tetas.
El mate ya esta frío conste. Hay que pararse, tirar toda la yerba a una bolsita para luego ponerla a secar. Pero no, porque tengo que actuar así si vos no dejas de hacer que tus tetas se lleven el acto principal. Que no te haces mas que la boluda porque yo me cayo. Mira, tendría que tirarte la yerba entre las tetas. Si, eso mismo, arréglatelas. Si pinta cogemos, garchamos, nos pajeamos el uno al otro, nos miramos, apagamos la luz, puteamos y nos arrancamos los pelos, hacemos el amor, hacemos lo que queremos mientras vos quieras y si yo quiero porque si no pinta no pinta y de eso no regreso. No nos conocemos tanto, cada uno con sus secretos, mira, ahora me distraigo como un montón de veces.
Me olvido cuando hablo solo de lo que  estoy perdiendo, tengo que entender de que ya como que no estas, pero qué se puede hacer con ese legado. Vos me miras punzante, sin proponerlo, por ahí estoy cansándome de este jadeo interno, lindas gomitas si, estas bien, sos tan grasa que hasta me caes bien, negrita concheta, putita pizpireta. Sí, todo eso, me arden los huevos de tan solo pensarlo, pero ojo, coger por coger tiene sus consuelos. Que puedo decir, cantar un ratito, un tango, en fandango como tus  timbrecitos, saco el loco, lo saco y es de fuego.
Por ahí andas vos mostrándote tan sumisa a La Nueva Iglesia Evangélica Científica. No es broma. Que comentarios mamma mía. Entras a la misa y para qué. Avispero de miradas, tetitas cachondas. De verdad que se pasan el dato enseguida, con un solo vistazo hasta el predicador sale ganando. Vos como si nada, nada de nada che. Pero bien putarraca. Fina. De vestidos grasas que vos le decís modernos. Pero, almita condenada a mostrar los cantos... cómo se te ocurre que podes poseer buen gusto mi negrita turra. Cómo que si te pasara por la cabeza una  combinación de las prendas, en composé como le dicen en los programas de mierda que miras. Para qué los miras, para qué.
Decirnos un par de palabras que no sirven de nada. Nos confiamos los dientes, las prendas, los dientes y las prendas de dormir. Nos mordemos antes de dormir. Nos mordisqueamos los pies, los brazos, pateamos despacio y seguimos en un continuo jadeo que nos hace entrar entrada la noche. Nos mordeos antes de iniciar el descanso. Todo comienza como quien no quiere la cosa, por la radio algún programa de solos que buscan solas, voces en la madrugada. Ya no lo escuchamos, es solo una clave para explicarnos el sexo. Para coger como lo hizo cualquier persona: cristianos, judíos, nazis y budistas. Todos cogen en nombre de su creencia.
Claro esta: eso por la noche. Uno se despierta con la boca seca, con los pelos de saliva que ya ni moja o se pegotea. Se levanta, en mi caso, y suelta un chorro de orín contra el inodoro. Claro que le erro. Claro esta que después te enojás, yo me distraigo, me hago el boludo.

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